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Soluciones para el acne



Filed under : Acne, Piel, Salud, Tratamientos

El acné afecta principalmente a hombres y mujeres entre los 15 y 30 años de edad, manifestado por espinillas y comedones (puntos negros).

Si bien muchos lo asumen como parte de la adolescencia, hay otros que conviven con esta enfermedad y la hacen parte de su apariencia hasta la adultez, con los desagradables efectos en la calidad de vida y las relaciones sociales. Se estima que el acné afecta a más del 50% de los adolescentes y un 20% de los adultos jóvenes. Aunque su remisión espontánea ocurre generalmente antes de los 25 años, un 7% de los casos persiste incluso hasta la 40 o 50 años.

¿Pero qué impacto tiene el acné en nuestra vida?

La adolescencia es una de las etapas cruciales en la formación del carácter e incluso determina la percepción que tenemos no sólo de nuestra persona en términos de imagen, sino también la manera en que percibimos que nos valora o rechaza la sociedad. Muchos jóvenes ocultan su enfermedad, con consecuencias aún más graves si el acné no está a la vista de los demás (por ejemplo en espalda y pecho), cuando el mensaje correcto apunta a prevenir y tratar en forma precoz la patología para evitar las complicaciones secundarias. Un 40% de los casos de acné presentan antecedentes familiares heredados.

En los casos más leves de acné, un adecuado manejo higiénico, puede ser suficiente asociado algún queratolítico natural (reductor del espesor de la piel), sin embargo en aquellos más severos, es preciso aplicar un tratamiento integral. Los factores dietéticos no determinan el acné, pero parece razonable confiar en lo que observan ciertas personas, dado que aseguran que tras el consumo de algún alimento hipercalórico como chocolate y maní, aumenta la aparición de espinillas.

Por lo tanto se aconseja suspender el alimento que en forma personal a cada uno lo hace brotar. Asimismo, otros hábitos como son pellizcar las espinillas, cubrir las lesiones con maquillaje inadecuado o taparlas con el cabello, aumentan aún más la grasitud y expone a la persona a infecciones. Es así como uno de los pasos más fundamentales es una adecuada limpieza de la zona, la cual se puede realizar con syndet (no alteran el ph cutáneo) o jabones medicados, pero debemos tener cuidado pues el exceso de limpieza o uso de jabones inadecuados (alcalinos) también pueden alterar la barrera cutánea y aumentar la irritación, produciendo enrojecimiento y picazón en la cara.

En cuanto al tratamiento específico, el dermatólogo tiene como objetivo tratar los cuatro puntos básicos presentes en los pacientes con acné, es decir disminuir la actividad de la glándula sebácea, corregir la queratinización alterada, disminuir la colonización bacteriana, y poseer un efecto antiinflamatorio. Para cumplir estos objetivos existe en el mercado múltiples productos tópicos, es decir en cremas, y también medicamentos orales.

Además se utilizan antibióticos tópicos que pueden potenciar aún más el efecto de los retinoides. En cuanto al tratamiento oral existe actualmente una gran gama de antibióticos con excelente resultado en el acné con pústulas o “espinillas”. El más revolucionario tratamiento para el acné es la isotretinoina oral, el cual se indica en casos de acné inflamatorio severo. Es un tratamiento que debe ser indicado y monitorizado en forma permanente por el especialista pues presenta efectos indeseados si no es bien administrado.

Es muy importante descartar la presencia de alguna enfermedad hormonal cuando los pacientes no responden a las terapias propuestas ya que cuando si existe un desbalance hormonal, este puede ser tratado con medicamento orales tales como los anticonceptivos.

Muchos jóvenes e incluso los mismos padres, están en permanente búsqueda “a ciegas” de todo tipo de productos que ayude a combatir el acné. Es preciso consultar siempre a un médico especialista o dermatólogo y no a esteticistas, de manera de evaluar la gravedad del acné y así definir el tratamiento más efectivo en cuanto a resultados y plazos.

Es decir los padres no debemos esperar que se presenten señales de alerta para consultar por esta enfermedad, pues si nos demoramos en realizar el diagnóstico o en iniciar el tratamiento en forma precoz, podemos desarrollar complicaciones tales como cicatrices atróficas (pequeños hoyos en la superficie de la piel)de la cara o queloides en pecho y espalda.

Es así, que es más fácil tratar un acné inflamatorio inicial antes que las cicatrices secundarias, y los resultados dependen bastante de la colaboración del paciente, de su educación en la limpieza, sus hábitos y la paciencia para esperar la respuesta de cualquier terapia. En muchos casos los pacientes presentan patologías de base (ej. trastornos hormonales) que deben ser detectados y tratados en forma oportuna.

Hay tratamientos excelentes e incluso cremas y maquillajes apropiados para este tipo de piel, la clave está en consultar a tiempo a un especialista.



     

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