Durante las relaciones de pareja pasamos por diferente etapas y hay que tener mucho cuidados por que hay señales que nos dicen que el amor terminó.
Cuando te pide más espacio, algo malo aletea en el aire. A no ser que hasta la fecha hayas sido una de esas parejas siamesas que lo hacían todo juntos y él, realmente, necesite tener tiempo para sí.
Tú también lo necesitas, aunque no lo sepas. ¿Te has planteado, seas hombre o mujer, que ese deseo de estar siempre junto a tu pareja puede ser debido a que quieres controlarlo porque en el fondo piensas que puedes perderlo en cualquier momento?
En las relaciones, nada es blanco o negro; existen muchos matices.
Ha pasado tiempo y hay cambios: lo que antes era una cita romántica o una salida divertida, acaba siempre en agria discusión.
Tienes ganas de verle, pero a los cinco minutos desearías poder echarle de menos otra vez.
Estás en una situación parecida cuando de repente ya no tiene tiempo para ti, evita quedar contigo, está demasiado ocupado con otras cosas (tiene tiempo para salir con sus amigos, jugar a futbol o jugar con la Wii pero no para quedar contigo), quedas y en el último momento siempre sale un imprevisto.
Si deja de ser cariñoso, si evita el contacto contigo y parece ausente o distante, el amor se está desvaneciendo.
Seguro que, en estos casos, puedes percibir cómo, sin querer, cuando te acercas a él se echa ligeramente hacia atrás. Algo casi imperceptible que, sin embargo, percibes aunque no quieras.
Antes, cuando dormías con él, te apetecía abrazarle. Ahora te planteas pegarle una patada para que se caiga al suelo.
Los abrazos brillan por su ausencia. Ya no se cogen de la mano, no te pasa el brazo por encima del hombro. Peor aun si lo hace y das un respingo y un salto.
Cuando te levantas de la mesa y caminas ya no te sigue con la vista. Sus miradas ya no se buscan para encontrarse cuando estan separados.
El beso de encuentro o de despedida es como poner un sello en una carta, sin sal ni azúcar ni emoción.
Cuando tiene una actividad semanal fija, te molesta que no vaya.
El sexo (si lo hay) se ha convertido en una rutina en la que los dos saben todos los movimientos que va a hacer el otro.
Ya no conversan, solo gritan o solo hablan de temas económicos y organizativos. Cuando la pobreza (mental) entra por la puerta el amor salta por la ventana.
Has escrito algo, pintado un cuadro o creado un proyecto cualquiera, se lo enseñas y le dirige un vistazo distraído y olvida tus sueños en cualquier rincón.
Cuando ves parejas que parecen felices, sientes una punzada de celos o nostalgia.
Si tu tiempo de ocio lo dedicas a los amigos. Cuando uno de los dos plantea hacer algo juntos, el otro nunca puede.
La primera persona que llamas cuando te ocurre algo bueno o emocionante o cuando necesitas consuelo. Es siempre otra persona.
Sí, todas conocemos estas señales de desamor, pero conviene recordarlas para saber dónde estamos, poner las cartas sobre la mesa y, si el otro no está dispuesto a luchar por la relación de pareja, pero no la abandona por cobardía o comodidad, decir adiós. Ya se sabe, en la vida el signo de puntuación que más cuesta usar es el punto y final. No obstante, es uno de los más útiles.
Si definitivamente tu relación ha terminado y crees que ha llegado el momento de conocer a otra persona.
La peor forma de superar una ruptura es quedándote en casa.
Mujeres | Moda y Belleza | Tips, Consejos, Maquillaje, is powered by Mujeres de Moda and WordPress