El metodo anticonceptivo ideal para ti

Sólo tú puedes saber cuál es el anticonceptivo que más se adecua a tu edad, salud, forma de vida. Sin embargo, antes de elegir, es necesario que cuentes con toda la información sobre métodos anticonceptivos.

La píldora: Impide la ovulación mezclando estrógenos y progesterona; la mini solo lleva derivados de la progesterona y, además, hace más tupido el moco cervical y el esperma no lo traspasa.

Es muy fiable, no interfiere en tu relación sexual, regula tu regla, reduce el riesgo de inflamación pélvica, la formación de quistes y previene el cáncer de útero y de ovarios.

Puedes retener líquidos al principio y tener menos deseo sexual con los años. La combinada puede darte náuseas, jaquecas y tensión en el pecho; la mini puede producir pequeñas hemorragias.

Lo puedes usar: Si tienes reglas molestas, si tienes acné (lo mejora), si no eres sensible a las hormonas y si eres una persona constante.

No lo puedes usar: Si fumas, tienes horarios irregulares, eres olvidadiza (se toma a diario, a la misma hora) o sufres problemas circulatorios.
Más información en “Métodos anticonceptivos: la píldora”.

DIU: Un dispositivo que se inserta en el útero. El de cobre dura 10 años; el de plástico es hormonal (va liberando pequeñas dosis de un derivado de la progesterona) y se cambia cada 5 años.

Si te va bien con él, una vez que te lo colocan, te olvidas durante años de los anticonceptivos.

Debe ponerlo y quitarlo el ginecólogo. El de cobre puede hacer tus reglas más largas y dolorosas; el hormonal puede producirte cambios de ánimo y pequeñas hemorragias. A veces, ambos, provocan dolor pélvico.

Lo puedes usar: Si tu regla no te molesta y no es abundante y si, de momento, no piensas quedarte embarazada los próximos años.

No lo puedes usar: Si eres sensible a la progesterona o tu menstruación es ya de por sí dolorosa.

Parches: Un apósito que te pegas como una tirita, en el brazo, el abdomen o la espalda, y que va liberando hormonas anticonceptivas.

Te los pones tú misma fácilmente, te duran 7 días seguidos y prácticamente no se notan.

Pueden provocarte alguna irritación o un pequeño sarpullido en la zona de piel donde los llevas.

Lo puedes usar: Si toleras bien las hormonas, pero no deseas tomar todos los días una pastilla y si sufres un síndrome premenstrual agudo (lo suavizan).

No lo puedes usar: Si tienes la piel sensible o deseas quedarte embarazada pronto (tardas casi 2 meses en recuperar la fertilidad).

Anillo: Un anillo hormonal flexible que se inserta en la vagina y que va liberando estrógenos y progesterona, aunque en menor cantidad que el que poseen las píldoras combinadas.

Te lo colocas tú, como un tampón; no lo notáis al hacer el amor; previene la formación de quistes y el cáncer de útero y ovarios, y en cuanto te lo quitas, recobras la fertilidad.

Puede provocarte alguno de los efectos secundarios de la píldora combinada de primera generación y suele generar preocupación la posibilidad de que se mueva.

Lo puedes usar: Si tu regla es irregular y no deseas estar pendiente del método anticonceptivo (lo llevas 3 semanas y descansas una).

No lo puedes usar: Si la preocupación por su colocación te provoca ansiedad y si eres sensible a los estrógenos.

Implantes: Un pequeño tubito que el ginecólogo te coloca bajo la piel del antebrazo (con una mínima incisión) y que libera en tu organismo progesterona y un tipo especial de estrógenos.

Hace que, durante 3 años, no tengas que volver a preocuparte de los anticonceptivos y te protege contra el cáncer de endometrio y de ovarios.

Al principio, puedes tener gases, ganar algunos kilos y sufrir brotes de acné. En algunas mujeres produce pequeños sangrados, casi constantes.

Lo puedes usar: Si buscas un método anticonceptivo duradero, pero no quieres ponerte un DIU.

No lo puedes usar: Si posees la piel muy grasa, con tendencia a tener granitos, y si las hormonas te producen efectos secundarios molestos.

Inyección: Una sustancia a base de progesterona sintética que espesa el moco cervical y reduce la ovulación. Te la inyecta tu ginecólogo 5 días después de la regla, cada 3 meses.

Hace que tengas reglas más ligeras; te protege contra las enfermedades del endometrio, previene el cáncer de ovarios y, durante 3 meses, te olvidas del tema.

Puede hincharte y hacerte engordar un poco, producirte sangrado entre reglas y provocar nerviosismo y ansiedad. A la larga, baja la libido, te hace perder masa ósea y tardas 18 meses en recuperar la fertilidad.

Lo puedes usar: Si toleras bien la progesterona, tienes reglas muy abundantes y eres tranquila. Y si quieres un método que dure.

No lo puedes usar: Si eres nerviosa, tienes sobrepeso o tu esqueleto es débil (mide, antes, la densidad de tus huesos).

Antes de decidirte por un método anticonceptivo, debes consultarlo siempre con tu ginecólogo.

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